Huesos y pellejo

 

La piel se adhiere a las costillas

como un pijama rayado

Los ojos se empañan por fuera

El estómago de tu sistema límbico empieza a gruñir

Tienes hambre

A tu alrededor escuchas las tripas de los demás

Se sacian juntando piedras

uniendo transversalmente pedazos de madera

tocando el suelo con sus rodillas

rehusándose a consagrarse con algo que no huela a huerto

Eso no te funciona

Necesitas conseguir tela nueva

acercar los botes de solvente

dejarlos abiertos “accidentalmente” para entusiasmar al aire

ordenar los tubos de oro pigmentado

poner la música que los grandes calificarían como mierda

Probablemente tengan razón…

No, la verdadera mierda se encuentra en sus bocas

Los gruñidos en tu cabeza se hacen más fuertes

Sólo entonces te inclinas para juntar los cabellos con la ropa

el pincel con la tela

Te doblegas

Has encontrado a tu Inana

El solvente se evapora

Ya no tienes hambre

Tu piel deja de estrangularte.

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