No me dueles

“No lloro por ti, lloro por lo mucho que quería este momento… y me importas un pimiento”

 

No me dueles tú; me duele ella.

me duele la noche

en que perdí el control

me duelen los brazos

por la resaca

de haberlos extendido

y haberme lanzado de espaldas

a sus palmas

me duele la tarde

en que comimos juntas

me duele la mañana

en que decidí buscar

el agua de sus manos

me duele la incredulidad

ante sus actos

me duele la credulidad,

fe imprudente,

que guardé en su falsa alegría

me duele haberle abierto

la conversación y el baile

me duele su recibimiento con palmas

me duele su alabanza con palmas

me duele su sonrisa con palmas

me duele su amor con palmas

me duele haber bebido de sus palmas

me duele haber sido consolada por sus palmas

me duele haber sanado sus palmas

me duele haber aconsejado a sus palmas

me duele haberme vulnerabilizado ante sus palmas

me duele haber puesto otras palmas en sus palmas

me duele haberle pedido consejo a sus palmas

me duele haberle susurrado a sus palmas

me duele haber creído que ella conocía sus propias palmas

me duele lo que hizo con sus palmas

me duele el que haya dejado caer todo lo que construíamos en sus palmas

me duelen las intenciones de sus palmas

me duele lo que se hizo a ella misma con sus palmas

me duele lo que me hizo con sus palmas

me duelen las palabras que escupió en sus palmas

me duele cada trago de alcohol que ha derramado en sus palmas

 

No me dueles porque no puede dolerme lo que no conozco.

Me duele ella, la que ahora no te suelta de sus palmas.

 

 

 

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