Puentes

A veces subo puentes peatonales para no cruzarlos.

El pretexto es enfrentar mi acrofobia, pero a veces ni siquiera es eso.

A veces no tengo un motivo u objetivo para subir o quemar un puente.

Simplemente lo hago.

¿Al final de cuentas, para qué sirven los puentes?

¿Conectar?

¿Facilitar el camino?

Se nos ha hecho creer que son para ir de un punto A a un punto B cuando en realidad nos ayudan a evitar un punto C transversal.

¿Por qué le tememos tanto a lo que hay en el punto C?

Atropello, ahogamiento, suciedad, tránsito, vacío…

Le tememos a lo transversal porque es algo que nos toca.

Un reflejo que se rebela a los límites del espejo y estira una mano para atropellar nuestra identidad, ahogar nuestra seguridad, enseñarnos que la suciedad externa es un tránsito de la podredumbre con la que intentamos llenar el vacío de nuestra monotonía.

¿Por qué no subir a un puente por el simple hecho de estacionarnos en el centro?

Que lo cotidiano se aviente entre bocinas y gritos. Subamos a resbalarnos y tomar fotos de nuestros tropiezos.

Que nuestro reflejo nos toque y nos mate, pero que no nos arrastre a una alienación voluntaria.

Subamos a los puentes para no cruzarlos.

Alguna vez subí un puente  con un objetivo claro, fallido.

Desde entonces dejé de temerle a lo transversal.

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raíces negras
secas
mojadas
muertas
sangre escupen al cielo

coagula el tiempo
coagula el lenguaje
coagulan los labios

arde el curado
vomito el olvido

me
pica
la piel que ingenua
lancé

a las
estrías de tu espíritu

las penas ajenas
me entumen los hombros

se niegan a rendirse

si no es por tu peso
no tronarán por ningún otro

coches furiosos gritan conmigo
nadan entre luces
y narices tapadas
coladeras congestionadas

trampa es la existencia
que huele a traición sincera
tránsito lento
hacia un solo trayecto

puente
cada
vez
más
alto

más oxidado
me acerco
lo toco

me equivoco

brazos en alto
esperan mi caída

trescientos uñas
de las cuales elegir
dos mil pestañas
que aplauden al unísono
un último respiro
convierte el humo en valentía

elijo las únicas manos
que no me están mirando

la que era mi cara
se graba en el asfalto
lenguas anónimas
pelean por mi estómago
escriben entre tripas
que la vida es cruda
y las crudas, crudas son
que otras veces me he salvado
pero la buena suerte de ayer
hoy se viste de cuero negro y cadenas rotas

esta es la última vez
en que he elegido caer
esta es la última vez
en que he elegido

el puente espera más muertes vivas

decídete

mis brazos mutilados
no podrán atraparte

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