Te libero del pedestal

La mejor prueba de amor que puede ofrecerte es liberarte del pedestal.

No te pondré (ni me pondré) en una posición que nos coloque en distintos niveles.

No amaré la idea de ti por encima de la persona que te muestres frente a mí.

Reconoceré, incluso entonces, la imposibilidad de conocerte.

Me recordaré que aún no termino de conocerme a mí misma.

Identificaré los patrones de mis relaciones pasadas para cuestionarlos, trabajarlos y transformarlos.

Admitiré que fallaré, que me ganará la hueva, que muchas circunstancias escaparán de mi control y la cagaré.

Admitiré que fallarás, que te ganará la hueva, que muchas circunstancias escaparán de tu control y la cagarás.

Aceptaré que eventualmente nos lastimaremos.

Sin importar el tipo de relación que comparta contigo, procuraré entender nuestras diferencias en cuanto a necesidades intelectuales, emocionales y sexuales.

Me alegraré cuando tus proyectos y cualidades brillen, que tus logros ocurran así me involucren o no.

Me alegraré cuando mis proyectos y cualidades brillen, que mis logros ocurran así te involucren o no.

Reconoceré cuando mis inseguridades sean más grandes que mis buenas intenciones.

Me alejaré cuando lo necesite.

Me alejaré cuando lo necesites.

Trabajaré con mis expectativas y practicaré el “no me debes nada”.

No te debo nada.

No romantizaré esta manifestación de amor.

No esperaré esta manifestación de amor de tu parte.

Aceptaré tu partida.

Aceptaré mi partida.

Me comprometo, mientras tanto, a no subirte ni subirme al pedestal.